Mi club de lectura

Actualizado: 20 de sep de 2020

Pertenecer a un club de lectura es un privilegio. Estuve en uno cuando viví en Metepec y ahora que regresé a la CDMX formo parte de otro. Nuestra estructura en ambos casos ha sido flexible: nada de comprar todos el mismo libro, dar nuestra opinión del mismo y responder preguntas. Eso no nos ha funcionado. Sólo somos un grupo de amigos que se junta a hablar de libros, películas, series, musicales y demás.

En un inicio nos reuníamos en casas; ahora, en un restaurante. Varía según nuestras necesidades, pero lo más importante es que sé que, al menos una vez al mes estaré con gente apasionada de las historias.




Habrá gente a la que esto le parezca demasiado relajado, pero, como dije, a nosotros nos funciona. En vez de andar repitiendo los mismos puntos de vista acerca de una obra, nos enteramos de lo que están leyendo los demás: la amiga psicóloga, el amigo apasionado de la Historia, la lectora seria, la que ama las historias de detectives y la fantasía, la abogada que está en temas de los derechos de la mujer y la diseñadora que suele hacernos esquemas explicativos.

¡Ha sido gratísimo! Nadie se siente genio ni quiere apantallar a los demás y así nos enteramos de títulos que tal vez nunca habríamos elegido, pero que nos tientan a salirnos de nuestra zona de confort.

Y ahora un ejemplo. Estos son los libros de los que hablamos durante nuestra última reunión entre bocados de pasta arrabiata, montaditos de pulpo, risotto de flor de calabaza y crepes suzette —por cierto, ¡gracias @Zona Restaurantes!—:


¿Quién conquistó México?, Federico Navarrete, Ed. Debate (lee los primeros capítulos en @aristegui_noticias).


Si lo amas, ¡edúcalo!, una guía de acompañamiento para los padres de hoy, Rosario Busquets Nosti, Ed. Grijalbo. (ve la entrevista con la autora en #youtube en el programa #de_mamá_a_mamá).


Pequeño país, Gaél Faye, Ed. Salamandra. (ve el artículo en @wmagazíne).